Israel y Palestina en boca de todos - Parte 07


Parte 07. Mi identidad anarcosionista

Estoy por redactar un manifiesto, el del anarcosionismo, desde el cual propugno la creación del Estado de Israel y su posterior destrucción en sincronía (al mismo tiempo) con la destrucción de todos los estados del mundo. Especialmente y en particular de todos los estados capitalistas, confesionales y originarios, ya sean los EEUU de Norteamérica, la República Islámica de Irán, el Estado Plurinacional de Bolivia y la República Argentina, en ese orden simultaneo (?). Sí, yo creo que en algún momento debería dejar de haber Estados y nacer una hermandá que de tan organizáa vuelva innecesario el Estaoo, y olé. ¡Ojalá Oh Alah!

Quería compartir con este público tan hermoso de las redes sociales, que recientemente me acercaron el carnet de judío auto-odiante, una membresía que me enaltece porque me ubica junto a judíos mucho más prominentes que yo, tanto en términos políticos como nasales. Para los goim que no entienden una chota de nuestro argot de pito cortado, los judíos antisemitas somos los que cuestionamos parcial o totalmente las políticas masacratorias del Estado Judío. Recibimos el documento en cuestión junto con un discurso que transcurre en el salón de actos de la Escuela Hebrea donde las más eruditas autoridades ilustran que uno no puede permanecer indiferente ante la única democracia de Medio Oriente y está obligado a elegir un lado (“por sí o por no”), y si no estamos plenamente con el bueno de Benjamín Netanyahu estamos en contra del Pueblo Judío desde Moshé Rabeinu en adelante.

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El punto clave es que desde el anarco-sionismo estamos en desacuerdo. Creemos que la ultraderecha que gobierna Israel así como también la ultraderecha elegida democráticamente por los palestinos en las últimas elecciones que hubo hace 15 años, son ambas una garcha atómica. Lo decimos respetuosamente, desde nuestro humilde punto de vista objetivo, erudito y no muy jasídico. Creemos también que si el Estado de Israel es un Ente Sionista que debe desaparecer, también deben desaparecer, como dije anteriormente, una multitud de otros Estados Artificiales. Por ejemplo la República de Siria que subsiste gracias a las milicias de Hezbolá suministradas por la Anti-imperialista República Islámica e Imperialista de Irán. ¿Es menos artificial Siria que Israel? Por suerte en Siria la limpieza étnica ya no es una amenaza como en Gaza, a menos que vuelvan todos los desplazados, revivan las centenas de miles de muertos y reseteen las expulsiones y asesinatos. Sigamos con los Estados Artificiales para el desarmadero: la República Oriental del Uruguay que es un invento de la República Amazónica de Brasil y la República Monárquica de Inglaterra.

Resulta que hasta finales de la década del ‘70, la gente veía las noticias en un televisor blanco y negro. Yo creo que desde esos tiempos inmemoriales en que la lucha palestina iba por el lado del secuestro de aviones y el contextualizable asesinato de deportistas olimpicos, viene la costumbre de entender la realidad en términos de buenos y malos, a pesar de que a través de los ojos no sólo entraban pixeles blancos y afroamericanos, sino que se lograba la ilusión de los grises. ¿Dónde están los grises hoy? Quizás por los escasos recursos de los partidos de izquierda, siguen imprimiendo los volantes a una tinta, y así quedan limitados a reclamar el cese dialéctico de las relaciones diplomáticas con el Ente Artificial, pero de un modo no antisemita sino antisionista. ¿O reconocen el derecho a la existencia del Estado de Israel? No queda claro.

Por momentos tiendo a creer que la militancia por la identidad puede trazar algún paralelismo desde el género a la sagrada concepción nacional, pero las ciencias sociales son flexibles hasta ciertos límites, y los autopercibidos israelíes no deberían construir su Estado en el lugar histórico en el que identifican su origen porque eso se convierte en apropiación cultural. Si usted no entiende lo que está leyendo no se preocupe, yo tampoco entiendo lo que estoy escribiendo, pero así transcurre la discusión, sin demasiado entendimiento, pero con muchos slogans. Quizás el antisionismo viene por la poca humanista manera de haber erigido el Estado de Israel: estos sionistas no solamente consiguieron apoyo internacional sino que sembraron el terror en la población pre-existente (los palestinos que tampoco tenían estado en esa época), a base de lanzallamas y eliminación de aldeas. Nada que ver con la construcción de los respetables estados nacionales como el nuestro.

Si uno le pregunta a los 5 millones de palestinos que viven en Gaza y Cisjordania (no les gusta mucho lo Trans, así que no pegaron onda por mucho tiempo en Transjordania), la respuesta mayoritaria sospecho que sería que pueden quedarse algunos judíos que vivían por allá antes de 1948, pero que el resto se vuelva por donde vino, incluso los que luego nacieron en donde antes no estaban (esto es muy complejo). Decía, que los palestinos desearían que los israelíes se vuelvan, excepto a los paises árabes, de donde emigraron masivamente por razones turísticas cuando se creó el Estado de Israel, dando fin así a una hermosa convivencia pacífica de siglos. ¡Qué lindo era todo antes! Decía que los autopercibidos como palestinos, están en todo su derecho de construir su Estado, pero hay un problemita que resolver y es que habiendo sido oprimidos durante tanto tiempo quizás acumulan un poco de rencor (no los culpo), y esto es preocupante si uno desea que la gente conviva y no se masacre tanto. Porque a pesar de lo que nuestros bienintencionados lectores de tesis anarco-sionistas suponen, una parte de las víctimas rápidamente se pueden convertir en victimarios, y por ende no es nada facil implantar una extraordinaria solución teórica que ninguno de los dos protagonistas anhela.

¿Qué desean los 2 millones de palestinos que son israelíes y tienen representación política?

Retomemos la argumentación. Ah, decía que hay 5 millones de palestinos que comprensiblemente quieren recuperar lo perdido. Distinguides lectores: ¿Se dan cuenta que los herederos de los sobrevivientes del Holocausto fueron capaces de maltratar palestinos durante 7 décadas, incluido Elie Wiesel que ganó el Premio Nobel de la Paz, y pretenden que de repente una población hegemonizada por Hamas conviva pacíficamente dentro de Palestina Libre con sus opresores humanos? Hay como un placer morboso en la propuesta de destruir el Ente Sionista. Está bueno el slogan de Free Palestine, aunque coincide con el sueño húmedo de los degolladores de infieles.

Desde el anarcosionismo seguiremos luchando por el cese de todos los Entes Artificiales del Mundo, la inmediata liberación de los secuestrados por Hamas, la finalización de toda opresión sobre el Pueblo Palestino, la creación de una Federación Laica Palestino-Israelí, la organización de recitales de Kosher Waters y de Roberto Moldavsky en Ramallah y Nablus, que Canadá y la India hagan las paces, que Taylor Swift cante en Teherán, que Queer for Palestine se desarrolle sin derramamiento de sesos en La Meca, no al pago de la deuda externa, no voten a Milei y nos vemos el año que viene en Ierushalaim (Jerusalem).