Assimil. El alemán sin esfuerzo
Un mismo texto puede permitir varias lecturas y puede estudiarse de múltiples maneras. Así conviene usar, literalmente, el libro para aprender idiomas de la editorial Assimil. El primer absurdo a derrocar es la impresión de que estudiar significa leer una vez. Así nunca nadie aprendió nada. Empecemos por ver cuáles son las instrucciones que el mismo libro trae para su uso. Primero indica algo comprobadamente cierto: es mejor estudiar poco todos los días que concentrar horas de estudio en días salteados; y también recomienda no forzarnos, evitar considerar esta actividad como un trabajo y no obligarse a estudiar si estamos mentalmente cansados. Sugiere estudiar con la misma atención que emplearíamos para aprender las reglas de un juego nuevo, y me parece que la noción de juego metida en el medio es ideal, porque para aprender (idiomas, etc) lo más indispensable es el entusiasmo y el deseo que suelen despertar los juegos. No hay que estudiar ni memorizar aspectos gramaticales, ni comprender todas las oraciones palabra por palabra, porque todo esto se irá incorporando con el abordaje repetido del material. Por cierto, los textos incluyen cortas historias (que a veces se despliegan en lecciones subsiguientes), hay espacio para refranes y dichos populares, y en general todo tiene rasgos humorísticos, con un distinguible porcentaje de machismo. La viñeta ilustra el tipo de humor: "¿Le puedo ofrecer mi lugar?". ...