Fitness, freeletics, calistenia y afines
Nuevamente otro descubrimiento: tras años de ser un alfeñique pulsateclas he encontrado una (o varias) disciplinas para fortalecer mi cuerpo sin ir al gimnasio (actividad y ambiente que me resultan poco atractivos). Lástima que ya pasaron cerca de dos semanas de este contacto inicial y no logro reconstruir cómo fue que inicié mi jornada hacia la gimnasia callejera. Hacer barras (levantar el cuerpo sostenido desde un caño a cierta altura, hasta lograr sobrepasar con la barbilla ese punto de apoyo que simultaneamente resulta inalcanzable) fue una pesadilla de mi primer año en la escuela secundaria. El profesor Alfonsini, en las clases de Educación Física en el parque Berduc, torturaba nuestras siestas, dos veces a la semana, con un circuito de ejercicios que ponía a prueba nuestra fuerza, aguante y capacidad de retención del almuerzo que habíamos terminado de ingerir media hora antes de empezar la clase. La secuencia creo que incluía tres barras y una "vuelta pajarito". Para ejecutar la vuelta había que llevar el mentón a la barra y desde esa posición tirar la cabeza atrás y las piernas hacia delante, y con ese impulso realizar una rotación completa con el cuerpo alrededor de la barra. Era tal la falta de fuerza que tuvimos que empezar el gimnasio con el Aguja Rubín para lograr tales hazañas. Por supuesto que nunca más volví a hacer este tipo de ejercicios cuando, culminado primer año, cambiamos de profesor. ...