Artes marciales
Mi jornada se cruzó con las artes marciales en 2011. Me dolía la espalda probablemente de tanto usar el mouse (con la zurda). El kinesiólogo me recomendó comenzar con clases de Taichi, así que probé. Las clases resultaron bien: movimientos suaves, búsqueda de flexibilidad, aprendizaje de “formas”. No me extraña que mis compañeros sean mayoritariamente de la tercera edad, las clases pueden sentirse aburridas. Yo las calificaría más bien de clases tranquilas y calmas, con ejercicios que buscan trabajar la flexibilidad y la respiración, y eventualmente llegar a un estado de meditación en movimiento. Mi práctica personal está más dirigida a la dimensión física, la meditación por el momento no es algo que me resulte comprensible o alcanzable. ...